La caída del Muro de Berlín se produjo el día 9 de noviembre de 1989. Ese día, miles de ciudadanos de Berlín Este atravesaron el muro camino de Berlín Oeste para reunirse con familiares y amigos que, en ocasiones, hacía casi 30 años que no veían.

Este acontecimiento supuso un hito en la historia que simbolizaría un cambio de época, el más importante después de la II Guerra Mundial. Pero no se trató de un hecho aislado, sino que más bien fue un paso más, uno de los más importantes, en el proceso de descomposición del bloque soviético y del mundo bipolar que había existido durante los últimos 40 años.

Este proceso fue relativamente rápido, pero muy tenso para todas las potencias, ya que en cualquier momento podía surgir la chispa que diera lugar a un conflicto civil dentro de la Unión Soviética, tremendamente tensionada por la sucesión de crisis que atravesó en los últimos años, los fuertes movimientos sociales y las políticas aperturistas del Politburó presidido por Mijaíl Gorbachov.

Para poder comprender bien este capítulo de la historia, es necesario contextualizarlo de manera adecuada y comprender cada uno de sus pasos. A continuación, te contamos cada fase del proceso que culminó con la caída del Muro de Berlín.

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¿Por qué se construyó el Muro de Berlín?

A pesar de esta división, la frontera entre ambos bloques permaneció abierta en Berlín, tal y como se acordó en la Conferencia de Potsdam, mientras que en el resto del continente permaneció cerrada y fuertemente militarizada. Como consecuencia, las personas podían circular libremente entre ambas partes de la ciudad de Berlín. De facto, era el único lugar en el que se podía pasar de un bloque a otro, era la única frontera abierta en toda la longitud del Telón de Acero.

Como consecuencia de esta apertura de fronteras, para el año 1961 se había producido una migración de unos tres millones de personas que procedían de toda la Unión Soviética del Berlín Oriental hacia Berlín Occidental. Entre estos migrantes había un número muy importante de personas con una elevada formación, lo que suponía un problema para la Unión Soviética, ya que no sólo se desangraba en población, sino que la que migraba era el sector más cualificado de la misma.

Esta migración era consecuencia de la notable diferencia en las condiciones de vida de la población del bloque occidental frente a la población del bloque soviético: mientras que el nivel económico occidental había mejorado mucho tras la destrucción de Alemania al finalizar la II Guerra Mundial, el oriental se había desarrollado mucho menos. Esta diferencia era muy visible en Berlín, donde la población de un lado podía visitar y trabajar en el otro y, por tanto, trasladarse a diario.

Construcción del Muro de Berlín

Para cortar este trasvase de población, se construyó el Muro de Berlín. La mañana del 13 de agosto de 1961, Berlín amaneció físicamente dividido en dos partes. Una alambrada metálica vigilada por guardias separaba Berlín Este y Berlín Oeste.

A lo largo de los días y semanas siguientes la valla metálica fue siendo sustituida por secciones de hormigón reforzado con cable de acero de entre 3,5 y 4 metros de altura. Se instalaron trincheras, torres de guardia, búnkeres y fosos, entre otras medidas de seguridad. El objetivo es que absolutamente ninguna persona pudiera atravesar la frontera sin un permiso especial. Y quienes lo intentaban eran detenidos en el mejor de los casos. En el peor, eran asesinados a tiros.

Para permitir un limitadísimo y controladísimo tránsito de un lado al otro del muro, se dejaron abiertos un total de 6 pasos fronterizos entre la parte Este y la parte Oeste, el más famoso de los cuáles era el Checkpoint Charlie, así denominado por ser la denominación de la tercera letra en el alfabeto militar, que era la que le correspondía.

Este muro terminó por rodear todo el perímetro del Berlín Occidental, midiendo más de 155 kilómetros, convirtiéndose en la frontera más militarizada del mundo y el símbolo más famoso de la Guerra Fría y de la división del mundo en dos bloques cerrados entre sí.

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Contexto histórico que condujo a la caída del Muro de Berlín

El Muro de Berlín existió durante casi 30 años. Pero en los años 80, especialmente a finales de la década, las cosas empezaron a cambiar. Comenzó un proceso que terminaría con la caída del Telón de acero y la disolución del bloque soviético. En este proceso, la caída del Muro de Berlín supondría uno de los hitos más importantes. Pero no fue el único. Hubo una serie de precedentes que condujeron a este punto.

Año 1980: huelga general y movimiento sindical en Polonia

En agosto de 1980 se produce en Danzig, Polonia, una huelga sindical en los astilleros Lenin. Lech Walesa se convierte en el líder de esta huelga ilegal, que se extiende por toda Polonia. Entre las exigencias de los huelguistas se encontraban las mejoras de las condiciones laborales por ser demasiado arriesgadas y la relajación de las normas de rendimiento.

Ante la magnitud que toma la huelga, se forma el Comité de Coordinación de la Huelga, que coordina los movimientos en todo el país. Al mes siguiente, se firma la legalización del este comité, que se convierte en el Sindicato Solidarnosc (Solidaridad), primer sindicato independiente en un país del bloque soviético. Llegó a reunir en menos de dos años a casi 10 millones de sindicalistas.

Con el éxito de este movimiento se produce la primera derrota del Partido Comunista frente a un sindicato, con lo que se abre la primera grieta seria en la Unión Soviética. Por su participación en estos hechos, Lech Walesa ganaría el premio Nobel de la Paz en el año 1983.

Año 1985: Elección de Mijaíl Gorbachov como secretario general del Partido Comunista soviético

El 11 de marzo de 1985 Mijaíl Gorbachov fue elegido secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética. Tres años después se convertiría en presidente del Soviet Supremo de la Unión Soviética.

Su línea política inicial iba orientada a la reforma política para salir de la parálisis y profunda crisis económica en la que se encontraba la Unión Soviética, pero pronto se convirtió en una política de apertura y transparencia dirigida a romper con la represión política propia del régimen, también conocida como Glasnost. También entró en juego la Perestroika, que consistía en la reforma del sistema para crear una nueva estructura económica que fuera sostenible.

La puesta en marcha de estas dos políticas combinadas supuso una apertura política que permitió que los países que orbitaban entorno a la Unión Soviética pudieran ir implantando, a su vez, nuevas reformas de apertura que resultasen, entre otras cosas, en la convocatoria de elecciones libres.

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​Año 1989 (junio): Elecciones en Polonia

Como consecuencia de las políticas emprendidas por Mijaíl Gorbachov se produjo lo que más tarde se conocería como el Otoño de las Naciones. Consistió en una ola de revoluciones que recorrió todo el este del continente europeo en entre agosto y diciembre de 1989 y que conseguiría derrocar los regímenes socialistas.

Las revoluciones de esta etapa fueron pacíficas en todos los casos, con la excepción de la Rumanía de Ceaucescu, en la que el gobierno se negó a entregar el poder y que terminó con el juicio y ejecución del dictador en diciembre de ese mismo año.

Las primeras elecciones libres que se convocarían dentro de este movimiento serían las de Polonia, conseguidas en gran parte gracias a la presión ejercida por el Sindicato Solidarnosc (Solidaridad), fundado por Lech Walesa 9 años antes. De estas elecciones, gracias a los buenos resultados obtenidos por el comité ciudadano de Walesa, saldría el primer gobierno no comunista en Polonia desde la II Guerra Mundial.   

Año 1989 (agosto): Picnic Paneuropeo: primera apertura de fronteras entre Hungría y Austria

Este picnic es considerado como el primer paso real que conduciría a la caída del Muro de Berlín. Fue convocado por los ministros de exteriores húngaro y austriaco como gesto de buena voluntad entre ambos países.

Durante su celebración, a la que acudieron miles de ciudadanos de la República Democrática de Alemania, las fronteras se abrieron de forma simbólica durante tres horas en el paso fronterizo de Sopron. Aprovechando esta apertura simbólica, cientos de ciudadanos de la RDA huyeron hacia el bloque occidental.

Aunque en teoría los guardias de la frontera tenían orden de disparar a quien atravesara la frontera, no lo hicieron, ignorando deliberadamente a las personas que atravesaban el paso. Muchos de estos ciudadanos pedirían asilo en las embajadas de la República Federal Alemania después de cruzar la frontera.  

Este hecho se produjo gracias a la intención del primer ministro húngaro, Miklos Nemeth, de desmilitarizar la frontera con Austria y dedicar la partida presupuestaria destinada a realizar trabajos de renovación a aliviar la comprometida situación económica en la que se encontraba Hungría en aquel momento.

Con la intención de eliminar este gasto, comenzó a desmilitarizar la frontera unos meses antes, en mayo. Para ello, había conseguido el compromiso de Gorbachov de no entrometerse, de acuerdo con sus políticas destinadas a abrir el bloque: el Glasnost y la Perestroika. Es decir, el primer ministro húngaro tenía las manos libres para obrar como considerase adecuado.

La frontera de Hungría quedaría definitivamente abierta el 11 de septiembre de 1989.

​Año 1989 (octubre): Manifestaciones en Leipzig y Alemania Oriental

Todos estos movimientos dieron pie a la celebración de manifestaciones multitudinarias en la Alemania del Este, la más importante de las cuáles ocurrió en la ciudad de Leipzig.

El 9 de octubre de 1989 se convocó una manifestación a la que acudieron más de 70.000 personas. El recorrido de la manifestación pasó por delante de la sede de la Stasi, la temida policía secreta de la RDA. El grito de la muchedumbre era “¡Nosotros somos el pueblo!” (“Wir sind das Volk!”), y pedían, entre otras cosas, la libertad para viajar y para atravesar las fronteras del bloque. En esta ocasión, el ejército tampoco intervino a pesar de estar listo para hacerlo a muy poca distancia de donde transcurría la manifestación.

Una semana después se repitió la manifestación, llegando incluso a reunir a más personas hasta llegar a 100.000. Pero esta vez no se convocó sólo en Leipzig, sino que hubo manifestaciones en otras ciudades de la Alemania del Este, entre las que destacó Dresde.

Las manifestaciones continuaron hasta diciembre de este año y después de la Navidad, pero en estas fechas la tensión ya era excesiva. El 18 de octubre de 1989 se produce la caída de Erich Honecker, presidente de la República Democrática de Alemania.

Por un lado, Honecker se resistía a aceptar las demandas de la población y a introducir los cambios legislativos pertinentes. Por otro, los movimientos sociales y las manifestaciones estaban tomando tal fuerza que ya era imposible seguir resistiéndose a ellas sin provocar una masacre.

En tal situación, Honecker renuncia a su cargo y es sustituido por Egon Krenz, que prometió llevar a cabo las reformas que la población pedía y la apertura de fronteras con Checoslovaquia.

Año 1989 (noviembre): Manifestaciones en Alexanderplatz

Como resultado de todos estos movimientos revolucionarios, el 4 de noviembre cientos de miles de personas se manifiestan en Alexanderplatz, la plaza más importante del Berlín Oriental. La multitud exigía que se les dejase cruzar a Alemania Occidental. Esta manifestación se considera la más importante del periodo y el preludio de la caída del Muro de Berlín, que sucedería sólo cinco días más tarde.

Se calcula que a esta manifestación acudieron entre medio millón y un millón de personas que pedían derechos civiles y la abolición de las leyes que limitaban los viajes al extranjero, además del final del socialismo. Las pancartas y los gritos de la multitud abogaban por la paz, la no violencia, y el lema era el consabido “¡Nosotros somos el pueblo!” (“Wir sind das Volk!”) que ya había resonado antes en otras ciudades de la Alemania del Este.

Caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989

Todos estos acontecimientos a lo largo del bloque soviético tuvieron como consecuencia la inmediata abolición de las leyes que limitaban los viajes al extranjero. Se declaró la apertura de la frontera con Alemania Occidental el mismo día 9 de noviembre. Pero la tensión de los últimos días provocó que ese día la situación se escapara de las manos de los dirigentes de la RDA.

Conferencia de prensa de Günter Schabowski

Tras las reformas legislativas que permitirían que los ciudadanos del este pudiesen ir hacia el oeste, se convocó una rueda de prensa con periodistas extranjeros para darlas a conocer. El encargado de ofrecer la rueda de prensa sería Günter Schabowski, portavoz del gobierno de la República Democrática Alemana.

Esta conferencia de prensa se convocó el en Centro de Prensa Internacional, hoy sede del Ministerio de Justicia. Allí, Schabowski anunció que “se había adoptado la decisión de que la gente pueda abandonar la República”. En ese momento, poco antes de las siete de la tarde, comenzó la ronda de preguntas de los periodistas, y es entonces cuando sucedió la verdadera noticia.

Un periodista italiano de la agencia ANSA lanzó a Schabowski la pregunta “¿desde cuándo?” (“Ab wann?”), a lo que éste respondió “de inmediato” (“Ab sofort”). No había leído la última página de las declaraciones para la prensa, en la que se especificaba que la expedición de visados se llevaría a cabo a partir del día siguiente.  

La apertura de las fronteras de la Alemania Oriental y las declaraciones del portavoz del gobierno de la RDA afirmando que la normativa entraba en vigor de inmediato abrieron las noticias de las ocho de la tarde en el este y en el oeste, lo que provocó que la población se dirigiese masivamente a los pasos fronterizos del muro la misma noche del 9 de noviembre de 1989.

La caída del Muro de Berlín

Los guardias fronterizos no estaban informados de esta apertura de fronteras, ya que no debía materializarse hasta el día siguiente. Por eso, cuando vieron que la gente empezaba a llegar masivamente la primera providencia fue no permitirles pasar.

No obstante, pese a no haber recibido ninguna orden al respecto, a las nueve y veinte de la noche se abrió el paso fronterizo de Bornholmer Straße, dando paso a un total de unas 20.000 personas sólo a través de Bösebrücke mientras miles de personas del Berlín occidental les esperaban al otro lado con los brazos abiertos. La noche del 9 de noviembre de 1989 se produjo por fin la caída del Muro de Berlín.

El resto de los pasos fronterizos se fueron abriendo a lo largo de esa noche y de los días siguientes para dejar pasar a los ciudadanos del este. En esos días el ambiente en la ciudad de Berlín fue festivo y de incredulidad, ya que se estaba viviendo algo que durante mucho tiempo se pensó que jamás se llegaría a ver.

Los ciudadanos no se quedaron satisfechos con atravesar los pasos que quedaron abiertos, sino que se afanaron en la destrucción del muro con todo tipo de mazas, martillos y otros objetos contundentes que pudieron encontrar. No se deseaba sólo poder atravesarlo, sino que se buscaba su destrucción física por todo lo que había supuesto y todas las vidas que se habían perdido por su causa desde que se construyó hacía casi 30 años.

La demolición del muro se produjo entre junio y noviembre del año 1990, dejando sólo algunos tramos como símbolo de la memoria de lo que supuso la división de Alemania, y que todavía pueden visitarse en la actualidad.

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Consecuencias de la caída del Muro de Berlín

Al principio de este artículo se habló de que la caída del muro fue un hito más dentro de un proceso mayor. Después del 9 de noviembre de produjeron otra serie de hechos históricos de tremenda importancia que derivaron de este acontecimiento. Sigue leyendo para ver las consecuencias de la caída del Muro de Berlín.

Unificación de Alemania

Desde el momento mismo de la caída del Muro de Berlín, el presidente de la República Federal de Alemania, Helmut Kohl, empezó a trabajar por la unificación de Alemania.

El 28 de noviembre presentó en el Bundestag su Programa de Diez Puntos para facilitar la transición democrática a la RDA, para conseguir su estabilidad económica, disminuir el flujo de migrantes del este al oeste y para buscar su posterior unificación con la RFA.

El 7 de diciembre se creó una mesa redonda en la que participaron representantes de los gobiernos de las dos Alemanias y en la que se acordaron reformas encaminadas a la unificación. Destacan entre los acuerdos conseguidos la disolución de la Stasi y la participación conjunta en las elecciones legislativas de 1990.

El 19 de diciembre, Kohl pronunció un discurso en Dresde en el que llamaba a la unificación.

El 19 de enero se planteó la integración monetaria, y en marzo comenzaron las negociaciones encaminadas a conseguirla. El 1 de julio entró en vigor el tratado que establecía el marco alemán como moneda común.

El 12 de septiembre se firma en Moscú el Tratado Dos más Cuatro, en el que participaron las dos Alemanias más las cuatro potencias ocupantes de Alemania después de la II Guerra Mundial: Estados Unidos, Francia, Reino Unido y la Unión Soviética. Los puntos más importantes de este acuerdo son:

  • La restitución de la soberanía del conjunto del territorio alemán a Alemania y el fin de la ocupación de las cuatro potencias.
  • El establecimiento definitivo de sus fronteras.
  • La fecha para el retiro definitivo de las tropas soviéticas del territorio de la RDA.
  • La renuncia de Alemania a la posesión de armas de destrucción masiva.
  • El visto bueno internacional para que ambas Alemanias se unificasen.

El 3 de octubre de 1990 entra en vigor el Tratado de Unificación, que había sido firmado el 31 de agosto y aprobado por el Bundestag (Parlamento de la RFA) y por la Volkskammer (Parlamento de la RDA) el 20 de septiembre.

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​Desintegración de la Unión Soviética

Como hemos visto a lo largo del artículo, a finales de los años 80 se dieron una serie de hechos que tuvieron como consecuencia la caída en dominó de las repúblicas que conformaban el bloque soviético. Los gobiernos comunistas de los diferentes países no tenían la estabilidad económica ni la fuerza militar o policial suficiente como para mantenerse en el poder, lo que dio lugar a que se empezasen a abrir grietas en el control político y social que ejercían.

Estas grietas se tradujeron en formación de organizaciones no autorizadas por los estados y en desobediencias civiles que las autoridades no fueron capaces de reprimir. Esto dio lugar a diferentes revoluciones, casi todas ellas pacíficas a excepción de la Rumanía de Ceaucescu, que provocaron el ascenso de nuevos gobiernos entre 1989 y 1991 que fueron rompiendo relaciones con Moscú.

En este proceso de descomposición de la Unión Soviética, la caída del Muro de Berlín fue un hito más. Pero fue el más notable de todos ellos por el enorme poder simbólico de la pared que dividió Alemania durante casi 30 años. Después de su caída, los acontecimientos en Europa del Este se precipitaron, produciéndose el desmoronamiento en cascada de los gobiernos comunistas.

En diciembre de 1991 fue la propia Unión Soviética la que declaró su disolución, y con ello desapareció uno de los dos bloques que había conformado el mundo después de la II Guerra Mundial. En su lugar, quedaron una serie de estados soberanos con capacidad para decidir sus gobiernos, sus políticas y su lugar en el mundo.

​Fin de la Guerra Fría

Cuando desaparece la Unión Soviética, y con ello uno de los dos bloques contendientes de la Guerra Fría, esta toca a su fin. Se considera que el bloque occidental salió victorioso de esta confrontación que duró más de 45 años y que mantuvo en vilo al mundo desde que Hitler se suicidara en su búnker.

A partir de este momento, nace un nuevo orden mundial que, en la actualidad, lleva en vigor más de 30 años.

 

La caída del Muro de Berlín supuso el fin de una era para el mundo. En su lugar, vimos la unificación de Alemania, el colapso de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría. Lo que antes era un lugar de tensión y miedo se ha convertido en un lugar donde personas de todo el mundo pueden convivir pacíficamente.

Como forma de respeto a esta herencia, todos deberíamos aprender y esforzarnos por no caer de nuevo en conflictos de bloques que dividan el mundo. Mantener la paz y la colaboración entre todos los países, incluso con aquellos con los que podemos estar en desacuerdo políticamente, debería ser el objetivo a conseguir durante los próximos 30 años.

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